Algo que me ha llamado siempre la atención de las agencias de publicidad donde he trabajado, es que son como las que salen en las series: los hombres mandan o son directores creativos o ambas cosas y las mujeres, trabajan.

Con trabajar me refiero a que su labor es tangible en el día a día. Hacen llamadas, reciben facturas, escriben emails o diseñan sin descanso.

Con mandar o ser creativos me refiero a que ellos se reunen en grupitos durante horas, se hacen mucha gracia entre ellos y pueden estar días sin comunicarse con una fémina trabajadora mientras miran vídeos de youtube, del facebook o al horizonte.

En este tipo de estructura empresarial lo que se vende son las ideas. Para crearlas se forman equipos de a dos. Un parte de la dupla es el grafista, y la otra, el redactor. Arte y copy en la jerga publicitaria.

El Arte se encarga de la imagen, de tangibilizar la idea, y el copy de escribir. La parte capaz de escribir ficción es la que está mejor considerada por tener en teoría mayor complejidad y ambos son los que más peso tienen dentro de la compañía.

El resto de labores son secundarias: el contacto con el cliente, la producción o la administración. Ni que decir que aquí es donde se encuentran la mayoría de féminas.

Tan poco común es encontrarse con publicitarias redactoras que me dio que pensar mucho tiempo en el tema:

¿Será que ellos tienen una parte del cerebro que les ayuda a sintetizar y ser más conceptuales?

¿Seremos demasiado rebuscadas?

¿Será que la publicidad es en su mayoría para consumidores del sexo opuesto?

Pero, no puede ser, hay un montón de productos para mujeres. ¿Quién los escribe?

¿No estaría bien tener un departamento femenino para cubrir las necesidades de ese nicho de mercado?

Le comenté a un creativo una noche en una cena de empresa.

Pues la verdad es que sí porque está creciendo. Es muy buena idea.

Y visto que esa noche de cena de empresa él estaba receptivo, le pregunté por qué creía que no había más mujeres en el equipo creativo.

Pues Esther, creo que la razón es que cuando trabajas en esto, que es tan de equipo, con tanta presión, tantas reuniones, prisas y demás, si tienes a una mujer en el grupo es todo más complicado; ellas piensan distinto, has de vigilar cómo les dices las cosas y sobretodo, no estás tan relajado trabajando. Tienes que hacer un pequeño extra esfuerzo todo el rato, no sé si sabes a qué me refiero.