Pues nada, estamos en 2013, España para ser más concretos, era de los negocios personales online y tú, como no vas a ser menos y no te queda otra, te propones lanzar tu start-up pensando que va a ser como montar un mueble del Ikea: como llevan instrucciones y lo hace todo el mundo, será un poco rollo pero seguro que lo podrás hacer solito y en un rato.

Pues no.

Te aseguro que a no ser que seas un profesional del área de la imagen y domines bastante el entorno de las páginas web, te va a llevar por lo menos 2 meses y 1.000€. Y si no te lleva eso en un principio, te llevará el triple de tiempo y dinero después.

1.- Escoge un nombre, un slogan “catchy” y una imagen.

Lo que hace la mayoría es poner su nombre propio a su primera web. Y como imagen o logotipo, usan tipografía.

Al cabo de un año o dos, se dan cuenta que nombres propios hay muchos y que es mejor poner un nombre al servicio que dan enfocado a su público.

Por supuesto que hay excepciones. Si tienes buen boca-oreja y tu página está bien situada, puede ser que te recuerden, pero la experiencia es que con el tiempo acabas teniendo por lo menos 2 webs: una “personal” y la otra con el producto o programa que ofreces.

Slogan catchy, seductor, llamativo y sobretodo, publicitario. Estás en la jungla digital, la competencia es feroz y cuanto más llames la atención con una frase ingeniosa y bien enfocada, mejor. Igual que con la imagen. Es más sencillo recordar un nombre si va ligado a una imagen potente. Además puedes explicarte mejor.

2.- Escribir el contenido de tu web y haz un mapa web de cómo irá.

Esto que parece “pim-pam” puede llevarte toda una vida. Escribes, lees, no se entiende, vuelves a ello, ves páginas de la competencia, coges ideas, escribes de nuevo, se te ocurre una idea, la pones y se desestructura todo, y así en bucle.

La buena noticia es que al final queda muy bien y cada vez lo tienes más claro.

Es vital que tomes tiempo en bajar la web al papel para luego poder pasar ese documento al equipo visual.

3.- Contrata a un diseñador y a un programador.

Sí, a dos personas, no una. El diseñador crea la imagen y cómo se ha de ordenar la información y el programador hace eso posible a nivel de informática.

Ni un diseñador tiene porqué saber de programación ni un programador tiene porqué saber nada de diseño gráfico.

Además, cuanto más inviertas en un buen diseño gráfico mejor será tu imagen y más venderás.

El programador por su parte instalará tu web en el universo digital, se encargará del hosting, de que se vea estupendo en cualquier dispositivo y de otras marcianadas que te aseguro llevan horas y RAM cerebral aprender y que tú has de dedicar a pensar en vender.

Mi recomendación es que te pongas en manos de un estudio de desarrollo de páginas profesional. Hay muchos, de diferentes estilos y precios. Es tan sencillo como ver su portfolio, escoger el que tenga un estilo como el que buscas y pedir un presupuesto.

4.- Testea tu web.

Por fin has terminado y es el momento de ver si funciona, que quiere decir, si se entiende y es atractiva.

Enséñasela a amigos y clientes potenciales. Lo más seguro es que te vas a encontrar con comentarios que te harán pensar y tener que rectificar. Escúchalos. Son importantes. Y ármate de paciencia para empezar los cambios.

Al lanzar tu web hay más factores y detalles, claro, pero a grandes rasgos estos son los 4 pasos principales. Yo hice mal los 4, y aún estoy pagando las consecuencias.